viernes, 27 de noviembre de 2015

Mitos sobre finalizar la ducha con agua fría

¿Sirve para la piel?


La salud o la apariencia de la piel no cambian por terminar la ducha con agua fría. Y ahí muere uno de los mitos más extendidos, ese que afirma que la práctica sirve para reafirmar los tejidos; descartado sin investigaciones concluyentes. “Desde el punto de vista dermatológico, el agua fría no ayuda realmente. No hay evidencia de que tenga efecto alguno. Los presuntos resultados positivos de esta costumbre son más bien mitos. Sí hay estudios que demuestran que tiene efectos positivos desde otras perspectivas, por ejemplo, la cardiovascular”, dice Irene Araya, dermatóloga de Clínica Santa María.


Sí favorece la circulación


El agua helada provoca una reacción particular en el organismo, específicamente genera cambios vasculares, es decir, actúa en la circulación sanguínea. Patricia Apt, dermatóloga de Clínica Las Condes, lo explica así: “El frío produce vasoconstricción, adelgazando la pared de los vasos. Esto aumenta levemente la presión arterial, los flujos venoso y linfático; también ayuda en el drenaje”.

No combate la celulitis


Al aumentar el flujo venoso y linfático, colaborando en el proceso de drenaje interno, el cambio al agua fría favorece la circulación y, como consecuencia, puede ser un plus en el tratamiento o prevención de patologías como varices y celulitis, según comenta la doctora Apt. Sin embargo, no se debe olvidar que la celulitis es un proceso subcutáneo y por eso -asegura la doctora Araya- el agua fría no sería útil para eliminarla. “Para combatir la celulitis lo que se recomienda es llevar una vida sana, hacer ejercicios localizados, en los muslos por ejemplo, y algunas terapias como la radiofrecuencia, que sí actúa a nivel subcutáneo”, concluye.

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